Grupo UGA
Staff Directivo | Filosofia | Contacto |

Servicios
Comunicación | Eventos | Convenciones | Sports Marketing | Soportes Publicitarios | Formacion | Consulting & Contact Center |

Experiencia
Publicidad - Sponsoring - Comunicación - Eventos - Convenciones |

¡A REMAR! – Las vacaciones, una cuestión de vergüenza.

Si les somos sinceros, -completamente sinceros-, les deberíamos decir que el primer título que habíamos pensado para este artículo de vuelta de vacaciones, era el de “¡¡¡UNA VERGÜENZA!!!”. Así, con exclamaciones bien grandes, y con letras mayúsculas y en negrita.

Créannos, en efecto, habíamos pensado eso, y tal vez, debiéramos haberlo titulado así, finalmente, pero miren, nos ha salido la vena “políticamente correcta”, y nos hemos decantado por algo más “light”. Claro que, también, ustedes nos podrían preguntar: “¿Una vergüenza? ¿De qué o por qué una vergüenza?”.

Obviamente, no nos referimos a algunas manifestaciones de nuestros políticos, -sobre todo, del Gobierno, pero también, de la Oposición-, que bien qué podríamos, pero no. Tampoco nos referimos a la actuación de los sindicatos en esta crisis, que bien que podríamos, también, pero no. Tampoco nos referimos a la indecente radio y televisión con la que se nos castiga, y las mentiras flagrantes que se nos venden en tertulias políticas de los “todólogos” (esos que están a todas horas, y saben de todo), en informativos, en deportes, o en programas de “vísceras” –léase, crónica rosa o de corazón-, que bien que podríamos, pero no, tampoco nos referimos a eso.

Entonces, de nuevo la pregunta: ¿Vergüenza de qué?

Pues VERGÜENZA, así con mayúsculas y en negrita, de un país que consiente un sistema de vacaciones como el que tenemos en España. VERGÚENZA, de tomarnos con absoluta naturalidad, que la actividad se paralice desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre, y no se nos caiga la cara con la que está cayendo.

Desde luego, no seremos nosotros quienes vayamos contra el Estado de Bienestar y las conquistas sociales de los trabajadores, pero nos parece que la cuestión se ha salido de madre por completo, y a fuerza de disfrutar de esta planificación del ocio permanente, dentro de muy poco vamos a tener que olvidarnos del Estado de Bienestar y sus beneficios, para salir a buscarnos la vida como sea, porque nos hemos quedado con la parte que más nos interesa, y nos hemos olvidado del “todo” (=trabajo) que es lo que posibilita el ocio y el descanso. Si no hay trabajo, y no se genera riqueza, ¿de qué se descansa con tres meses de práctica inactividad empresarial? ¡Es bochornoso!

Sí, de veras, no piensen que estamos “agriados” por la vuelta al trabajo, que es posible que un poquito, tal vez, pero lo que sucede en España en verano es típico del anuncio de la bebida famosa del “... me estás estresaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaando...”. Es una versión moderna, con muchos millones de practicantes, de la fábula de la hormiga y la cigarra.

Ningún país de nuestro entorno, mantiene este modelo ineficaz, desde luego, para el sistema productivo, pero también, para el descanso personal, pues se cae en otro tipo de rutina, y casi, se agradece volver a la normal actividad.

Ya se ha comentado en más de una oportunidad en estos artículos que una de las grandes lacras de nuestra economía es la falta de productividad que, en verano, como en Navidad o Semana Santa, si olvidarnos de los puentes y algunas fiestas locales (Feria de Abril, Rocio, etc...) se agudizan de manera sobresaliente y hacen imposible una normal planificación de negocio.

Un país responsable es el que sabe autorregular cuestiones como éstas. Y nosotros, desafortunadamente, no tenemos ni idea, y lo que es peor, ni siquiera nos lo hemos planteado. No recurriremos al facilón comentario de que nuestros políticos y dirigentes, no son precisamente ejemplo. Sí, es cierto, pero porque uno se tire por la ventana, los demás no tenemos por qué seguirles, ¿verdad?

Si hacemos memoria, ya pasó el tiempo de todo el mes en la playa, o en el pueblo, como ocurría en los años 70. Parecía que el que se iba el día 2 de agosto, y volvía, el 27, era un “tonto” porque se perdía baños y días de apartamento. Eso ya pasó, y ahora estamos en la semanita, o diez días, que no está mal.

Bien, pues lo que proponemos es que no se descanse de golpe y seguido, para evitar la paralización del sistema como ocurre ahora. Es inmoral, y ya sabemos que cada uno cuenta la feria según le ha ido, pero si seguimos con esta enfermiza planificación del “escaqueo”, pronto, muy pronto, no tendremos sistema, y el ocio no existirá porque nos irá la supervivencia en cada minuto.

Ha habido otras evoluciones que parecían más difíciles. Tirando, también, de hemeroteca (“Cuéntame”, “La chica de ayer”, y otras series de televisión de éxito que reflejan la vida de España, hace algunos años), hemos comprobado como se ha producido una concienciación, por ejemplo, en la política social contra la violencia doméstica, mal llamada machista o de género.

Nadie, en este tiempo, se atreve a cuestionar que es una lacra que hay que castigar y evitar. Vivimos en una sociedad que no se puede permitir mirar para otro lado en ese sentido.

Pues bien, también, ahora, ha llegado el momento de abordar una mejor forma de distribuir nuestro descanso anual. Sí, todos debemos ser conscientes de que vivimos un tiempo diferente, con unas necesidades distintas, y si no nos adaptamos, estaremos avocados al fracaso. Es impresentable que un país cierre tres meses, de facto, porque desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre, aquí no se mueve nada. Se está de vacaciones, aún yendo al trabajo... ¡No puede ser!. Es tan fácil como que nadie cuestiona que no se puede consentir a un niño que coma sólo “chuches”. Pues igual.

Estamos en un país que come todo el rato “chuches”, y que está todo el día de “cumpleaños” sin haber hecho los deberes. Y claro, luego suspendemos en todo. No seguiremos con el ejemplo que utilizamos para los estudiantes que si no aprueban en junio deben trabajar durante el verano para aprobar en septiembre, porque eso significaría que nos quedaríamos, por completo, sin vacaciones, pero no estaría nada mal ver si nos merecemos todo el ocio del que disfrutamos y si ello es positivo para nosotros y para nuestro país.

Ya intuimos que muchos de ustedes dirán que el turismo es la principal industria de este país. ¡Pues fenomenal! Armonicemos, ocio, vacaciones y productividad. Imaginación y compromiso para acabar con esta situación vergonzante que nos perjudica extraordinariamente.

P.D. ¿Cuántos de ustedes han mirado esta semana cuando es el primer puente del otoño? Mal, muy mal.

Moraleja: “Yo soy así, y quien esté conmigo, tendrá que aceptarme” ... ¡NO! La frase correcta es que “Soy como me puedo permitir ser”... y España, no se puede permitir un sistema de VACACIONES como éste, por una cuestión de VERGÜENZA.

Emilio García Carrasco (*)
Eduardo Herrero Salinero (**)

UGA + TRESgenia (info@uga-consulting.com)

(*) Periodista, además, es Consejero Delegado de UGA, empresa especializada en Eventos, Marketing, Comunicación y Formación.

(**) Co-fundador y Director de TRESgenia, empresa especializada en Formación, Diseño y Tecnología
 
Universal de Gestiones y Asesoramiento - Avenida de Filipinas, 26 - 3º. 28003 - MADRID